Después de sufrir viéndote mal tratado por la Guardia Civil, que te llevó esposado a la declaración ante la juez Alaya en un movimiento claramente mediático, después de imaginarme a tu mujer y tus hijas sufriendo por ti, después de saber que al final te imputan te escribo estas palabras.
Te voy a dar tres motivos para que dimitas, con todo el dolor de mi corazón porque sé que eres una persona honrada y un sindicalista ejemplar. Se que no has robado nada, se que no te has enriquecido, lo se porque me abriste las puertas de tu casa, conozco a tu familia y su nivel de vida. Una persona que vive tan humildemente como tu, no tiene millones en Suiza. No me creo que hayas cometido los delitos que te imputan.